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El Culto de los Mil RostrosHuerfanosNo VivosReino de DiosRocavivas

Rocavivas

Jamás pensé hallar una belleza tan extraña y salvaje en las inhóspitas junglas de Miter, jamás pensé que existiesen seres tan adaptados a los sofocantes monzones, a las oscuras cavernas, a las bestias inmisericordes que acechan tras cada tronco, bajo cada raíz, entre las hojas punzantes... Sus pieles duras y resistentes parecen irisarse con cada cambio de luz, sus ojos penetran la oscuridad y resisten al más deslumbrante de los amaneceres, y sus músculos se tensan y mueven con la precisión de maquinarias.

Pero no hay que dejarse engañar por su exotismo, ni confiarse de su pequeño tamaño, pues las Rocavivas son tan mortales como eficientes. Hábiles en la metalurgia y en las mezclas alquímicas, esconden para mí un secreto que guardan con celo, pero creo que guarda relación con sus machos, pues no he visto ningún representante masculino de tan curiosa raza... No los necesitan... cuando se lanzan al combate batiendo sus enormes cuchillas y adornadas para aumentar su estatura, son más mortíferas que muchos de los más musculosos y salvajes morlacos, y la voz salvaje y poderosa de su Reina de la Guerra rompe en aire como un trueno...

Extracto del primer libro de los Cuadernos del Cazador

 



 

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Dragones y Castillos

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